Riñones de res: Delicadeza y osadía en Le Chandelier

Para muchos, comer riñones de res sería como una prueba; no dudo que incluso un castigo. ¿Te imaginás, entonces, lo que significa ir a uno de los mejores restaurantes de cocina francesa y pagar una buena suma por este platillo?

Pues nosotros lo hicimos, y hoy te queremos contar cómo nos fue en una visita (no patrocinada ni paga) al restaurante Le Chandelier en Los Yoses.

Te puedo adelantar que este plato de riñones tiene un sabor intenso y una salsa cremosa que no se olvida fácilmente.

El restaurante es un clásico de la alta gastronomía en el país; llevan ofreciendo sus platillos durante 38 años. Como podrás imaginar, llegar a casi cuatro décadas de trabajo solo se logra si lo que se sirve es de gran calidad, y desde mi experiencia, ellos lo logran y van más allá.

Por eso, este es el restaurante ideal si estás buscando un lugar para una celebración especial, agasajar a un ser querido o, simplemente, darle una recompensa al paladar.

ENSALADA DE QUESO DE CABRA Y PERA.

Los salones son elegantes; la decoración con obras de arte y piezas de colección, la vajilla, la música y la luz te ofrecen una ambientación agradable para disfrutar de sus creaciones culinarias.

En una nota que hice cuando colaboré con el periódico La República (2016), en el restaurante me explicaban que buscaban tener un menú con varias opciones francesas, además de algunas creaciones inspiradas en Alemania y Suiza, este último el país natal de su fundador.

Cremas, ensaladas, carne de res, de cordero, pollo, pato, pescado, pulpo y conejo son algunos de los ingredientes que protagonizan los distintos platillos.

Entradas
Esta visita a Le Chandelier nació de mi deseo de festejar el cumpleaños de mi esposa. Eso explica por qué una sopa de cebolla con queso gratinado (¢6500) es parte de lo que ordenamos; desde luego, no la probé porque es mi archienemiga. Sin embargo, mi esposa no dejó nada, y eso me habla de lo bien que estuvo para ella.

Por mi parte, quise pedir platos que nunca probé; por eso, no dudé en pedir la ensalada de pera y queso caliente de cabra (¢7200).

SOPA DE CEBOLLA

Verla era tener un pedacito del arcoíris en el plato. Si bien la pera y el queso eran sus ingredientes principales, esta era una combinación de lechugas, pepino, champiñones frescos, tomate cherry y esferas de melón.

El sabor fuerte e intenso que ofrecen los quesos de cabra fue aplacado por la dulzura de la pera y el melón. En un plato, se disfrutaba de algo dulce, salado y cítrico. La porción es generosa; no esperaba menos por un platillo que algunos calificarían como caro, pero recordemos que estamos hablando de restaurantes elegantes, no de la soda del barrio.

Platos fuertes
Yo no sé si es porque soy aventurero o porque me gusta retarme, pero lo cierto es que decidí probar unos riñones de res en salsa con jerez al estilo francés (¢9688).

El plato llegó acompañado de vegetales y un toque clásico costarricense: arroz blanco para acompañar esa salsa cremosa con hongos y ese vino de jerez (un vino que tiene más alcohol de lo usual y que puede ser un poco dulzón).

La porción de riñones era generosa; se cortan en trozos y se bañan con esta salsa cremosa y champiñones. ¿A qué saben? Pues a riñón. Como eso no dice mucho, yo diría que me recordó al sabor de las mollejas o del hígado de res. La textura es singular, como el hígado, las mollejas o el corazón de la vaca.

Yo lo disfruté y lo volvería a probar sin problema; sin embargo, sí creo que no es un plato para todos, incluso si se trata de una persona que come carne de res regularmente. Si usted disfruta comer hígado de res, entonces le diría que los pruebe sin temor.

RIÑONES DE RES AL JERÉZ. FOTO FACEBOOK LE CHANDELIER

El otro plato fuerte de la noche fue una corvina reina en costra de almendras (¢14.500) y milhojas de papa. Cocinada a la perfección, esto es, para mi entender, jugosa en su interior, dorada en su exterior. Una vez más, diré que la porción es generosa y visualmente es un plato de foto.

Quedamos tan satisfechos con las entradas y platos fuertes que nos resultó imposible pedir un postre, y en verdad lo deseábamos. Pero no hay mejor forma de asegurarles que estaba muy bien.

El servicio
En Le Chandelier saben lo que es buen servicio. Desde que llegas, te hacen sentir a gusto; te visitan en la mesa con frecuencia para saber si todo está en orden o si al comensal se le antoja algo.

Creo que en el transcurso de la noche nos atendieron unas cinco personas distintas, todas con muy buena actitud y deseo de hacernos sentir a gusto.

No es un restaurante barato, pero no lo pretende ser. Ellos ofrecen una experiencia, y eso tiene un valor. Tal vez mi presupuesto no es como para ir con frecuencia, pero ir es algo que de verdad vale la pena.

Una única observación tengo del lugar, y fue con mi Negroni, un cóctel que pedí. Este estaba muy diluido en agua o soda (no lo tengo claro). Le pregunté a un amigo barman para saber si hay una forma distinta de elaborarlo, y me dijo que conoce dos, pero que en ningún caso debería llevar tanto líquido aparte de la ginebra, el Campari y el vermut que incluye la receta. Igual no sabía mal, pero no era el tradicional Negroni que esperaba.

Precio de los cocteles, el Negroni ¢7.380 y una sangría ¢4.920. El total de la cuenta fue de ¢50.188,52 (por si se lo preguntaban).

CORVINA CON ALMENDRAS.

Le Chandelier se encuentra en Los Yoses; Waze lo lleva sin problema, lo mismo que Uber o Didi. Teléfono para reservas: 2225-3980. Abre de lunes a sábados, al med

iodía, y cierran a las 10 p. m. Toma en cuenta que de lunes a viernes cierran de 3 p. m. a 6:30 p. m.

En redes sociales los encuentran como @lechandeliercr.

Si ya fuiste, me encantaría que me lo contaras y, si llegaste hasta aquí y nunca los visitaste, cuéntame si estarías dispuesto a pagar sus precios.