¿Es el restaurante Jaguar Negro realmente tan bueno?

La respuesta es: Depende. Depende de a quién se le pregunte y de factores como si está dispuesto a aceptar la convención de que se va por una experiencia, más que por solo 

comer alimentos.

Este restaurante en Escazú está liderado por el chef Rodrigo Montesinos. Él es mexicano, estudió en Europa y anteriormente tuvo a su cargo el restaurante El Punto, en Escazú.

La propuesta es una “cocina de cantina”, pero hay que entender lo que esto significa. No es una réplica de la comida como se disfruta en una cantina de México. 

La idea es que esa tradición inspire los platos que sirve Montesinos a sus clientes, él los elabora con el conocimiento que le dio su escuela de alta cocina, su horno de carbón y espera que así sus comensales se sientan en México, sin salir de Costa Rica.

La comida

En el menú de entradas como ceviche, tostadas, queso fundido con hongos y desde luego guacamole, entre otros. 

Para comenzar le dimos oportunidad a su chicharrón de Rib Eye con guacamole  ¢9.900 i.i., esta entrada te la sirve en un molcajete. En el fondo el guacamole; en la capa superior una combinación de chicharrón de concha y trozos de Rib Eye. 

El guacamole sin duda es ir a la segura, siempre encanta y hay que hacer mucho trabajo para que quede mal. En cuanto a recetas las hay con cebollas, chile jalapeño, tomate y más. El de Jaguar Negro era bastante sencillo, el aguacate triturado, sal y a su lado el chicharrón de concha, ideal para combinar.

Del Rib Eye solo cosas buenas se pueden decir. Se cocina en un horno, no en parrilla por lo que entiendo de su sitio web. Es carne que si se le da el punto es jugosa, suave y no decepcionó.

Como queríamos viajar a México, como promete el lugar, pedimos unos tacos. Estos solo nos transportaron a un lugar llamado decepción.

La orden de taco de arrachera necesitaba amor. Dos tortillas que tienen el mérito de ser hechas en el lugar, frescas, como en muchas taquerías de México. Sin embargo les dan un tueste que la termina haciendo dura.

En el interior si viene la arrachera, el queso y un chile, pero por ninguna parte el culantro, la cebollita, el limón. Quien ha comido unos tacos en México sabe que por más humilde que sea el puesto de tacos,  usted se lo termina de armar con esos complementos. Y pagar por esos dos tacos ¢5.000 nos pareció más de lo que este ofrece de regreso.

Orden de tacos de arrachera

La otra orden fue de tacos campechanos. Aquí una anécdota que posiblemente a nadie le importe: Hace un par de años en un Día de Muertos, estaba con mis amigos Joel y Ale en el Estado de México. Yo comía tacos como si fuera el fin del mundo en uno de los varios puestos instalados frente al panteón del barrio.

Como visitante inexperto pregunté a mis anfitriones mexicanos qué era un taco campechano. La respuesta fue que era algo sencillo, con chorizo. Con el tiempo y mi curiosidad por la gastronomía mexicana leí que la esencia es que combina dos carnes, por eso es muy frecuente de res y cerdo o bien de chorizo y res.

Pero en ningún caso los ví con queso. Por eso una vez más tengo que dar paso a la convención que hacemos cuando visitamos Jaguar Negro: Es comida inspirada, no es una copia al carbón de la comida de méxico.

Esto lo digo porque nuestros dos tacos campechanos (de chorizo y filete de res) venían sobre una costra de queso con una salsa de chile de árbol ¢5.500 i.i. Igual nos parecieron caros, pero entre las dos órdenes fue la que más nos gustó.

Chamorro

Me resulta difícil escribir una reseña de un restaurante mexicano sin recordar mis experiencias siempre tan agradables por tierras mexicanas. Fue en Jalisco donde probé la primera vez los chamorros.

En buen cristiano es lo mismo que la pantorrilla del cerdo, la pieza que está debajo de la rodilla. Esta se puede preparar de muchas formas. En Jaguar Negro le dan un excelente trabajo a su horno de carbón, al usarlo para cocinar este corte por horas (10 según su menú) hasta lograr que esté suave y listo para llegar a la mesa.

Chamorro sobre frijoles molidos, con verdolagas y flor de calabaza

El chamorro de Jaguar Negro ¢14.500 se sirve sobre una capa de frijoles molidos y acompañado de unas verdolagas (una planta tanto alimenticia como medicinal https://es.wikipedia.org/wiki/Portulaca_oleracea) en salsa verde.

El menú no indica con qué sazona el chamorro. Lo cierto es que cuando uno lo está disfrutando solo sabe que está bueno. Una recomendación es pedir una orden extra de tortillas ¢950 i.i. para hacerse unos taquitos. Esta carne tiene el sabor del cerdo, una textura firme pero suave, en cada mordisco uno siente ese deseo de que el plato no se termine.

Postre

La hora del postre estuvo protagonizada por un Cheesecake vasco ¢6.000 i. i. que se cocina al horno de carbón y que se sirve en con una salsa de frutos rojos y jamaica con algunas palomitas de maíz.

Yo no soy el más fan de los postres, por eso solo diré que extraño los Cheesecakes de The Whisk Artisan Food que a mi juicio eran muy buenos. 

Añado que a mi esposa que es gran catadora de postres le decepcionó este cheesecake. De hecho fuimos a este restaurante principalmente porque las publicaciones de este postre le parecieron tentadoras, pero al final aunque se siente que es de esos platos hechos a mano, caseros, no tienen ese elemento que te hacen querer volver a probarlo.

A mi las palomitas de maíz me salieron sobrando, porque varias no llegaron reventadas, y lo que generan es más bien una molestia a la hora de masticar.

La experiencia

La famosa experiencia Jaguar Negro que ellos llaman. Es absolutamente cierto que a uno lo atienden muy bien, hay mucho personal y siempre hay alguien pendiente de si uno necesita otra bebida, retirar un plato u ordenar algo extra.

Se nota que ellos le echan muchas ganas a su trabajo y hacen que uno la pase bien. Te recomiendan cómo disfrutar mejor algunos platos y hasta te invitan a probar una tortilla recién salida de la plancha si estás por la zona de la elaboración de tortillas.

El lugar es otro gran punto. El local está donde estaba Saúl Bistró, desde luego le dieron una remodelación en la que hay elementos decorativos de muy buen gusto, plantas que ves cuando viajás por diversas zonas de México y una hermosa zona de cantina donde además presumen con todo derecho de tener la más amplia oferta de tequila y mezcal en el país.

Un detalle que si bien queda claro desde que se hace la reservación, podría no gustarle a todos los que les visitan. La reserva para dos personas es por dos horas, por lo que no se extrañen si pasado ese tiempo les piden que desocupen la mesa.

Probablemente el tiempo es suficiente para disfrutar de un almuerzo o cena, pero no sé a mi como que me sonó de mal gusto cuando escuché que a una mesa de al lado le dijeron que trataran de terminar a x hora justamente por su política.

Finalmente reconozco que no soy el cliente que este restaurante busca, porque para mí pagar ¢47.852 por un almuerzo para dos personas en domingo aún se me hace algo caro. Aquí vuelvo a la palabra clave de la primera línea de esta reseña “Depende”, depende del cliente ese dinero será poco o mucho, estará bien o no. 

Espero llegar a ganar tanto dinero en mi futuro como para que esa cifra no sea alta. Y a pesar de eso el balance de la visita tuvo altos y bajos, como espero haberles transmitido en estas líneas.

Ellos se encuentran en Calle Real, Escazú (lo mejor es usar Waze). Abren de martes a domingo de 12 mediodía a 9 p. m.; sábados y domingo tienen desayuno de 8 a 11:30 a. m.

En redes sociales aparecen como @jaguarnegrocr en Facebook e instagram https://www.facebook.com/jaguarnegrocr https://www.facebook.com/jaguarnegrocr
Teléfono 8858-2222 y para reservas pueden seguir este link https://www.jaguarcocina.com/reservas y recuerden reservar con tiempo, porque por ahora es tan popular que cuesta encontrar campo.