
Yo creo que todos tenemos restaurantes que llamamos “de confianza”. Son esos lugares que significan ir a la segura; esos sitios que representan no preocuparse por si me va a gustar o no, porque he ido en otras ocasiones y siempre me convencen.
Así como todos tenemos una venta de pollo frito, una pizza, una hamburguesería, una soda o un restaurante italiano de confianza, en esa lista es fundamental incluir un restaurante chino de confianza.
Si bien es cierto que aquí en El Sartén Caliente les he traído en diversas ocasiones recomendaciones de restaurantes de comida china —algunos bastante elegantes—, creo que también es bueno recomendar uno que sea el “chino de confianza”. Ese lugar que uno busca por su calidad y variedad.
Esto lo reconfirmé recientemente gracias a la recomendación de una colega periodista con la que coincidí en el periódico La Nación hace muchos años. Ella me recordó que en Tibás hay un restaurante que desde 1987 vende comida china y sigue ganando adictos al día de hoy. Ese lugar se llama Zonni Restaurante y se encuentra en Tibás, justo a la par de la heladería POPS.

Como siempre les digo, por transparencia, no importa si es de pago o no, lo importante es que ustedes lo sepan. En esta ocasión, como la gran mayoría de veces en mis reseñas, aquí no hay un pago de por medio del restaurante hacia nosotros. No es una colaboración ni una invitación; todo lo pagamos de nuestro bolsillo. Por eso tengo la tranquilidad de poder hablar con total libertad, porque no le debemos nada a nadie.
Dicho lo anterior, empecemos a hablar del menú. Antes de pasar a las entradas, debo contarles algo interesante: ellos tienen un menú general, una sección de comida vegetariana y también una sección de comida libre de gluten. Me parece un gran acierto para quienes buscan ese tipo de opciones.
Como en todo restaurante chino, no podrían faltar los tacos chinos, el wantán frito, las tiritas de wantán, papas fritas y alitas, entre otros. Nosotros decidimos probar las Gyozas de cerdo fritas (¢3,400 por 6 unidades).
Es un clásico para ir a la segura. Ese relleno de cerdo bien condimentado en una empanadita o dumpling frito es riquísimo. La combinación de lo tostado de la gyoza con el cerdo y la salsa de soya crea una experiencia sensorial en la boca muy agradable.

También decidimos probar el Wantán de la casa. Hay opciones de 3 y 8 unidades. Nosotros, siempre pensando en el comer como un placer de la vida, pedimos la opción mixta de 8 unidades (¢5,500), que trae cuatro de camarón y cuatro de pollo.
Es un clásico de pasta frita, tostada pero sin pasarse de cocción. Viene con una salsa agridulce que se puede disfrutar sola o combinada. Me gustó que esta salsa no es como otras que he probado que parecen casi una jalea; tiene un buen punto de equilibrio entre acidez y dulzor.
Un momento que me hace muy feliz es cuando puedo pedir el plato fuerte. Me llamó positivamente la atención que, además de los populares arroces o fideos fritos, tienen platillos especiales. Decidí darle la oportunidad al Beijing Beef(¢8,150).
Este plato trae trozos de carne de res en una salsa ligeramente picante y dulce, acompañados con arroz blanco, vegetales y edamame. Para mí es una excelente combinación. El sabor entre picante y dulce de la res, junto al arroz y el crocante del frijol de soya (edamame) para limpiar el paladar, funciona muy bien.

Sinceramente, se disfruta mucho si a usted le gusta la carne de res, que es el requisito fundamental. Entre los vegetales que incluye hay mostaza china, brócoli, zanahoria y pepino. Es un platillo con buena proteína y vegetales frescos. Estoy claro que tal vez el precio no es de los más populares, pero de vez en cuando uno puede darse un gustito.
Para cambiarnos al espacio de los fideos, probamos los Shin Chow (¢4,600 la porción media). Son fideos finos de arroz salteados con una salsa china, vegetales, pollo, res y camarones.

La forma más fácil de describir estos fideos es que se parecen mucho al cabello de ángel, pero de arroz, por lo que son un poquito más blancos. Es como una especie de chop suey en salsa con fideos muy finos. La salsa es la tradicional y los vegetales están en su punto. Si usted quiere algo variado entre proteína, carbohidrato y vegetales, esta es una excelente alternativa.
Por último, algo que siempre valdrá la pena probar es el arroz. Y digo en un “buen” restaurante chino, porque el hecho de que sea un local de este tipo o tenga un cocinero oriental no siempre es sinónimo de que sepa bien. Pero cuando el lugar es bueno, probar el arroz es obligatorio.
Aunque quería el tradicional arroz de la casa, vi en el menú el Arroz Chaufán Oriental (¢4,700 la porción media). Combina pollo, res, camarones, hongo shiitake, hongo oreja de palo, bambú, mini elotitos, tomate y aceite de sésamo.
Me pareció una propuesta interesantísima porque se sale un poquito de lo establecido (cantonés o arroz con pollo y camarones). Te permite probar ingredientes a los que mucha gente les tiene miedo, como los hongos o el bambú comestible. Lo cierto es que me encantó y será mi opción fija en futuras visitas.

El menú es amplio, aunque honesto; no es como esos lugares con 200 opciones donde uno naufraga y se satura de información. Además, algo que me dio mucha confianza fue ver en mis dos visitas recientes a familias asiáticas comiendo allí. Ya conocen el dicho: “restaurante chino donde comen chinos, es buen chino”.
Me despido con esta recomendación. Si usted vive o busca una opción cerca de Tibás, este puede convertirse en su chino de confianza. O si le pasa como a mí, que por trabajo ando en diferentes partes de San José, es una alternativa ideal cuando se está por la zona.
El lugar cuenta con parqueo, aunque debo ser honesto: es para pocos carros (cerca de cuatro). Si no hay espacio, la alternativa es la calle, que es un poquito angosta. No todo podría ser perfecto.
Contacto:
Horario:
Domingo: 11:00 a. m. – 8:00 p. m.