El arte de la salteña: Más que una empanada, un ritual de sabor

En el mundo de la gastronomía latinoamericana, existen tesoros que van más allá de un simple bocado. En El Sartén Caliente, nos sumergimos en la historia y el sabor de Salteñas, un emprendimiento que ha traído un pedacito de Bolivia a Costa Rica. Marisol Trillo, su fundadora, nos desveló los secretos de este producto que, aunque a simple vista parece una empanada, guarda en su interior una explosión de jugosidad y tradición.

¿Qué es exactamente una Salteña?

Para muchos costarricenses, el término “salteña” puede resultar nuevo. Marisol nos explica que es la empanada típica boliviana, pero con diferencias fundamentales que la separan de cualquier otra versión argentina, chilena o tucumana.

La magia reside en su contraste: la masa es dulcita, mientras que el relleno es salado y extremadamente jugoso. A diferencia de una empanada común que se puede consumir a cualquier hora, en Bolivia las salteñas son un producto exclusivo de la mañana, consumiéndose como desayuno o brunch. De hecho, es tradición que a la una de la tarde las salteñerías cierren sus puertas, marcando así el carácter especial de este alimento.

El Ritual: “El que no sabe comer salteña, no sabe besar”

Comer una salteña no es una tarea sencilla; es, según Marisol, “todo un arte”. Debido a su generoso contenido de “caldito” o jugo, no se puede morder como si fuera un taco o una empanada tradicional, ya que se corre el riesgo de terminar “chorreado”.

El ritual consiste en lo siguiente:

  • Morder por los lados: Se debe empezar a comer desde las esquinas o bordes.
  • Tomar el jugo: Conforme se avanza, es necesario ir tomando el caldito para que no se derrame.
  • La técnica del beso: Existe un dicho popular en Bolivia que afirma que “el que no sabe comer salteña, no sabe besar”, haciendo alusión a la técnica y delicadeza que requiere disfrutar este manjar sin ensuciarse.

De la Tradición a la Fusión: Sabores para todos

Aunque en Bolivia lo más tradicional es encontrar salteñas únicamente de carne y pollo , el proyecto de Marisol en Costa Rica nació con una visión de fusión para adaptarse al paladar local.

“Al comienzo me daban duro en redes sociales, gente boliviana que me decía que esos eran inventos”, confiesa Marisol entre risas. Sin embargo, la innovación ha sido la clave de su éxito. Hoy ofrecen opciones que han cautivado a los clientes, como:

  • Cebolla caramelizada y cinco quesos: Una de las más vendidas, cuya receta fue creada por su hija y socia, María José.
  • Cinco quesos: Un producto diferenciador que encanta por la calidad del mozzarella que se estira al morder.
  • Opciones inclusivas: Han desarrollado líneas veganas, vegetarianas y “gluten friendly”, estas últimas elaboradas bajo estrictos cuidados durante las mañanas para evitar la contaminación cruzada.

¿Dónde vivir la experiencia?

Si después de leer esto se le ha antojado probar este “pedacito de Bolivia”, Salteñas cuenta ya con cinco puntos de venta en Costa Rica: Santa Ana, Sabana, Heredia, Curridabat y Alajuela, con una próxima apertura en Escazú.

Los horarios: 10:30 AM a 7:00 PM (excepto en Santa Ana, que abre desde las 8:00 AM al ser su centro de producción). En redes sociales los encontrás como @saltenas.cr y el número de Whatsapp de Sabana es el 7004-0111.