
Hace unos días, necesitaba escapar de la rutina culinaria. Ustedes saben, esa necesidad de probar algo que tenga sabor, que tenga alma y que no sea la hamburguesa de siempre. Las redes sociales me llevaron a un lugar que, desde el nombre, ya prometía una historia: Kosta Asiátika. Sí, lo escriben de esa forma tan particular, Kosta Asiátika, un guiño juguetón a la cocina Peruana Nikkei que allí se sirve.
De entrada, les cuento que si buscan un restaurante gigantesco y con pretensiones, este no es el lugar. Kosa Asiátika es de esos tesoros pequeñitos que se encuentran en una plaza comercial en el centro de Escazú, específicamente en Plaza Jabali. Cuenta con parqueo para unos cuatro o cinco vehículos. Adentro, solo cuatro o cinco mesas. Pero créanme, este detalle de ser íntimo y acogedor es parte de su magia.

Apenas uno cruza la puerta, la nariz te lo agradece. ¿Por qué? Porque la cocina es prácticamente abierta, y de inmediato se respira esa deliciosa mezcla de aromas frescos y especias. Se siente el cariño con el que preparan cada plato, algo que se extiende a su decoración: sencilla, pero puesta con mucho detalle y amor.
La atención, me atrevería a pensar, es de un negocio familiar. Es amena, cercana, y se nota que están atentos a la experiencia del comensal. Un gesto que me ganó de inmediato: mientras esperábamos nuestra orden, nos obsequiaron de cortesía unos deliciosos plátanos tostados. ¡Un detalle que se agradece y acorta la espera!
El menú es una declaración de intenciones: una hoja sencilla, por ambas caras. De un lado, los clásicos que uno espera de la cocina peruana: tres cebiches, dos causas, tiradito, tacu tacu y tallarín saltado. Del otro, la fusión: alitas, arroces (de mariscos, con camarones, o el famoso Arroz Chaufa Nikkei) y, por supuesto, rollos de sushi con un toque peruano.
Aquí la fusión es seria, no un simple capricho. Por ejemplo, el Rollo Acebichado (camarones empanizados, aguacate y salsa acebichada/de ceviche) o el Inca Maqui (camarón empanizado, queso crema, aguacate, cubierto con salmón y una maravillosa salsa de maracuyá y sésamo).
Como queríamos probar varias “kositas”, optamos por la mejor alternativa: Los Combinados. Hay cuatro opciones, con precios que oscilan entre los ₡9,500 y ₡10,990. Estos platos son perfectos para tener en una sola orden una sinfonía de sabores, como por ejemplo la causa de camarones con aguacate, camote y elote.

Mi elección fue el que llamaron “Afrodisíaco”: Ceviche de pescado, Arroz con Mariscos, Camote y Elote. Hablemos en detalle, porque lo merecen:
El ceviche peruano es un mundo aparte. No lleva mil ingredientes, sino que se centra en el frescor y la técnica. Pescado blanco fresco (corvina, lenguado, mero, dorado), marinado al momento con jugo de limón, sal, ají (un tipo de chile para el picante), culantro y cebolla morada. Lo que lo potencia es la famosa Leche de Tigre (el jugo que resulta del marinado). El de Kosa Asiátika es tradicional, fresco y espectacular. Se nota que lo preparan al instante. El sabor es vibrante, con ese toque de cebolla morada y chile dulce como decoración.
El Arroz con Mariscos era muy distinto al que hacemos en Costa Rica. Este era cremoso, con una textura fabulosa. Llevaba camarón, calamar, pescado, guisantes, cebollino y hasta trozos de pulpo. Un sabor profundo y muy agradable, que hacía un contraste maravilloso con la acidez del ceviche. El camote y el elote cumplieron su misión de mantener esa tradición peruana de incluir estos vegetales como guarnición.
El segundo combinado que pedimos se llama “El Perfecto” e incluía ceviche de pescado más la tradicional Causa Limeña con camarones y aguacate. Si nunca ha probado la Causa, ponga atención: es un plato frío, servido en forma de timbal o cilindro, donde la base es puré de papa amarilla combinado con ají amarillo y limón. Las capas eran: puré, camarones (aderezados) aguacate puré, rematado con un camarón, cebollino y una salsa ligeramente picante.
La causa de este lugar es deliciosa. El puré es suavecito, sin grumos, con una textura que calificaría de sedosa en el paladar. La forma en que elaboran la papa le da un sabor particular que se disfruta muchísimo. La combinación papa-camarón-aguacate es, simplemente, una combinación ganadora, y la cantidad de camarones era generosa.

Y por supuesto, el postre. Aunque en el menú ofrecían helado de lúcuma y Suspiro Limeño, no había ninguno de los dos. Terminamos con algo que creo que era un flan casero, muy rico.
Llegamos a la parte crucial. ¿Vale la pena ir? SÍ, absolutamente. La calidad de los ingredientes peruanos, el frescor del ceviche y la deliciosa causa son un motivo de peso para volver.
Ahora, el gran “pero”: No es barato. Un combinado de ₡9,500 se va a casi ₡10,500 o ₡11,000 al sumarle el 10% de servicio. Unos rollos rondan los ₡8,000, lo cual es el estándar de buenos restaurantes.
La Advertencia Importante: La porción. Tanto mi esposa como yo coincidimos: las porciones de los combinados se sienten pequeñas para el precio que se está pagando. No es un problema de sabor o calidad (que es A+), es un problema de cantidad. Es un plato principal de casi ₡11,000 de porción pequeña. Advertidos quedan.

No sé ustedes, pero yo tengo pendiente volver. Tienen muy buenas reseñas en su página de Facebook y me contaron que han hecho noches de “All You Can Eat” de Sushi y Alitas.
Vayan, prueben y me cuentan si la causa les pareció tan sedosa como a mí.
