El lomito que salvó el almuerzo: ¿Vale la pena el Lunch de ₡9.500 del Hotel Residence Inn?

Amigos de El Sartén Caliente, la propuesta nos cayó como anillo al dedo: un Lunch de Fin de Semana en el hotel Residence Inn (cadena Marriott). Prometían buffet, bebidas naturales y, lo más importante, carne a la parrilla, todo por ₡9.500 (impuestos incluidos). Mi esposa y yo, armados de curiosidad, fuimos a ver si esta oferta tentadora ofrecía la calidad que uno esperaría de un Marriott.

La experiencia arrancó con un tropiezo. Al llegar, nos encontramos con la zona vacía de personal. Tuvimos que buscar a un salonero, lo cual resulta extraño. Uno esperaría una bienvenida inmediata en un lugar así. Esto nos pasó a nosotros y vimos que le pasó a otros. Tras encontrar a alguien, nos explicaron el sistema: la comida fría (guarniciones, postres y bebidas) está dentro, y la parrilla, en la terraza exterior.

En la barra de guarniciones la cosa no mejoró. Había opciones como quesadilla y unas supuestas fajitas de carne que, la verdad, defraudaron. No solo por nuestro gusto, sino por el rostro de decepción de otros comensales. El buffet cumple con el volumen de comida, pero no con la calidad esperada.

El gran punto de quiebre fue la parrilla. Es el plato fuerte, pero también el cuello de botella. Hay una sola parrilla y un único parrillero. Si cuatro o cinco personas están esperando, la fila es larga y lenta. Tienen que atender el corte y el término de cada plato, lo que hace la espera incómoda. Tanto, que opté por regresar a las guarniciones frías antes de seguir parado.

La calidad en esta sección es un sube y baja. El chorizo, por ejemplo, fue una mala experiencia. Estaba seco y su calidad era muy básica. Uno pensaría que un lugar como este trabajaría con un chorizo de mejor nivel. Lo positivo es que tienen variedad: pollo, lomito, piña y vegetales.

Pero si hay algo que tengo que destacar y que, honestamente, salvó el almuerzo, fue el lomito de res. La carne estaba deliciosa, suave, jugosa y de excelente calidad. Aquí sí hay que aplaudir al parrillero: pedimos nuestro corte al término deseado y nos sirvieron la cantidad que quisimos (uno, dos o tres medallones), sin problema. Es aquí donde el Residence Inn gana, y es la única razón por la que diría que la experiencia tiene un punto a favor.

Para el cierre, el café y el postre son los típicos “de hotel”: pasan sin pena ni gloria, no son memorables.

En resumen:

El precio de ₡9.500 es un gancho poderoso por un all you can eat de parrilla. ¿La comida está acorde al precio? Sí y no. Es difícil tener todo premium por esa suma. El lomito es excelente, pero el servicio inicial, la calidad de ciertas guarniciones (como el chorizo) y la larga espera en la parrilla son puntos débiles que deben corregir. Si vas, mi recomendación es que te enfoques en la carne de res. ¿Volveríamos? No lo creo. Si volviéramos, sería exclusivamente por el lomito y un par de acompañamientos. Lo mejor es reservar porque la oferta es muy popular.

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