Para variar de los sabores orientales, esta vez fuimos a La Querencia, un restaurante de cocina y parrilla argentina ubicado en el centro comercial La Paco, en Escazú. Es un lugar casual, de buen gusto, con terraza y mesas en su interior. No es fine dining, pero tiene lo suyo para una cita, una comida en familia o una salida entre amigos.
Como entrada pedimos chinchulines, un clásico argentino que no es otra cosa que intestinos delgados de res, asados a la parrilla. Llegaron algo más tostados de lo que me gusta, pero cumplieron su función como picoteo para empezar.
Los platos fuertes fueron dos. El primero, una milanesa de res con vegetales y papas, de sabor casero. Aunque parecía muy grasosa y algo sobrecocida por fuera, resultó estar bien cocida por dentro, con un rebozado sazonado con especias que aportaban mucho sabor. El segundo fue un plato más refinado: ravioles artesanales rellenos de salmón, en salsa cremosa de eneldo con camarones. La pasta tenía buena textura y el eneldo estaba presente sin opacar el resto.
De postre, pedimos un panqueque de dulce de leche, otro clásico argentino. Dulzura total, ideal para compartir y quizá para darse el gusto una vez al mes.
Los precios ya incluyen impuestos: los platos fuertes costaron ₡11.000 cada uno, los chinchulines ₡4.920 y el postre ₡7.150. Al final, la cuenta para dos personas fácilmente alcanza los ₡50.000. No es un lugar barato, pero se paga por porciones generosas y sabores bien trabajados.
La atención fue muy buena. El salonero fue amable, claro al explicar y acompañó bien la experiencia.
La Querencia abre todos los días (desde las 9 a. m. sábados y domingos) y se puede reservar al 4032-7837. Están en Facebook como LaQuerenciaCR y en Instagram @laquerenciacr