Sushi King Art: Un sueño cumplido para un chef paciente

Autor: 
Melvin Molina

Omar Segura sabía que quería, algún día, tener su propio restaurante. Este chef trabajó por casi 15 años en distintos restaurantes, varios de ellos de comida japonesa, mientras soñaba con ver cumplido ese deseo…pero de ahí no pasaba.

Ahorró por años, mantenía su ideal albergado en su corazón y sin embargo no daba el paso. Dice este cocinero experto que se mezclaron factores como el miedo a emprender, al fracaso o (piensa este sartenista que escribe) simplemente esperaba por el momento perfecto donde las estrellas se alinearan, el Club Sport Cartaginés saliera campeón y las calles de Costa Rica no tuvieran huecos.

Al fin se decidió y abrió Sushi King Art, su propio restaurante de comida japonesa ubicado en Sabanilla.

Me llamó la atención que se trata de un lugar pequeño, con cuatro o cinco mesas. Dice que aunque pensaba en abrir un lugar mucho más grande, al final optó por un espacio así porque quiere lograr varios objetivos: 

  • Atender muy bien a sus comensales
  • Elaborar todas las salsas, aderezos, fondos para sopas y demás preparaciones de manera muy artesanal y a veces trabajar con volúmenes muy altos de clientes no lo permite.

Luego de unas semanas trabajando ahora está más que enamorado de ese concepto de espacio pequeño. Incluso, dice que prefiere abrir un segundo restaurante similar, antes de pasarse a un local más grande.

A comer

Pero a Sushi King Art se va a comer y justamente eso es lo que hicimos en nuestra visita hecha por invitación del propio Omar.

Lo único que le pedimos al chef es que nos mostrara tres platos que se salgan, hasta donde fuera posible, de los más tradicionales de la cocina japonesa que disfrutamos en Costa Rica.

El primero fue una creación del chef donde toma sabores orientales y la influencia mexicana (al menos en el concepto no así en sabores) y le dio vida a los tunanachos.

Primero se prepara una base circular de wontón frito, luego se le coloca atún mezclado con especias, chile y salsa de soya. Luego aparece el aguacate como ingrediente que le aporta cremosidad y un ligero dulzor que contrasta con el sazón del atún.

Se corona con cebollino, semillas de sésamo y finalmente masago (huevas de pez capelán) que resalta por su colorido, su sabor ligeramente salado y una sensación crujiente. Finalmente se le acompaña con una salsa unagui (conocida como salsa de anguila) y aderezo golden que elaboran desde cero en el restaurante. 

Una entrada inusual, diferente, con buen sabor, ligeramente picante y ese grato gusto del atún con aguacate que los hace como la pareja ideal. Más que nachos me parecen unas chalupas o tostadas mexicanas, pero al final la forma es lo de menos. Yo comería perfectamente 10 piezas de esta entrada. Su valor ¢3.795 ya con impuestos.

Como plato principal y para salirse nuevamente de la rutina, el chef recomendó su sopa ramen de pollo. Se hace desde cero, sin sobrecitos o caldos precocidos. La razón por la que tienen una de pollo es ofrecer una alternativa a quienes no comen cerdo por su grasa.

Esta tiene huevo duro, hongo shitake hidratado y combinado con salsa teriyaki, cebollín, tofu, wakame y el tradicional fideo de ramen.

Desde que uno sorbe la primera porción siente un punch de sabor que llena toda la boca agradablemente, es una sopa con cuerpo. Además, los fideos absorben ese sabor concentrado de la sopa de pollo tipo ramen, muestra de esa cocina muy elaborada que busca ofrecer Sushi King Art.

Prefiero aún la de cerdo, pero tengo que aplaudirles por el excelente sabor de esta ramen de pollo. Uno siente que de verdad hay sazón en ella.

Y para terminar un clásico con un toque original: Rollo de sushi. El chef de sushi Mauricio Segura es el chef de sushi. Preparó una mezcla de cangrejo, mango, atún. Tiene 150 gramos de proteína, acompañado de aguacate y le hizo una salsa especialmente creada para este rollo.

Quienes me conocen saben que no soy muy fan de la fruta en la comida. Sin embargo me agradó la mezcla de atún, camarón y mango. Eso le da un toque fresco y la salsa que le acompaña va muy bien.

Como detalle importante por si piensan ir, les cuento que tienen unos 40 opciones de sushi, comida caliente, sopas, entradas, muchas de estas vegetarianas. Los precios de los rollos inician en ¢3.600 y ¢6.100 el más caro, desde luego con materia prima de calidad, por ejemplo auténtico arroz japonés de grano corto.

Se encuentran 200 metros al este de la entrada de las Instalaciones Deportivas de la Universidad de Costa Rica en Sabanilla. Abre toda la semana.  De lunes a sábado de 11:30 am a 10 pm, los domingos de 1:30 a 9 pm. Tienen servicio express, aparecen en Uber Eats y los encuentran en Facebook como Sushi King Art

Al ver a Omar tan feliz y apasionado en su primer restaurante, sabiendo que aún tienen detalles que quiere mejorarle y aún una chispa en los ojos al hablar de sus planes, no pude evitar preguntarle si se arrepentía de no haber dado el salto mucho antes, a lo que me respondió:

“No me arrepiento de no dar el paso antes. Todo lo que experimente en otros lugares tuvo el propósito de prepararme para tener un mejor servicio, un concepto claro de lo que quería, de la necesidad del cliente, de lo que no ofrece el mercado. Todo ese tiempo que trabajé para otras personas no la habría adquirido su hubiera abierto hace cinco o más años”, dijo emocionado el chef.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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