El Rinconcito Escondido: Descubrí en barrio Córdoba un tesoro para mis antojos

Autor: 
Melvin Molina

Dice el diccionario que un tesoro es algo precioso o de valor que estaba oculto. Justamente esa palabra: Tesoro, se me vino a la mente cuando pienso en la primera visita que hice al Rinconcito Escondido, en barrio Córdoba, San José.

¿Por qué un tesoro?, bueno en efecto es un lugar que está tan cerca pero a la vez escondido que cuando uno lo encuentra y prueba las delicias que prepara Francisco Porras junto a su esposa, se da cuenta de inmediato que hay que volver.

Lo de rinconcito se entiende al momento de poner un pie. Es un espacio muy bonito, acogedor, lleno de frases motivacionales que todo emprendedor aprende a valorar, en el que hay tres mesas y tres sillas junto a la barra. Y lo de escondido porque está en un lugar muy tranquilo alejado de la vía principal, con campo para parqueo y un ambiente sereno en el barrio.

La visita la hicimos por invitación de don Francisco, pero lo que les cuento lo escribo con absoluta franqueza. Con el menú en mano se descubre que los precios van de los ¢2.000 para las entradas, las hamburguesas ¢4.500 y por ¢1000 adicionales se la sirven con papas fritas y refresco 100% natural (nada de paquetes en polvo).

En cuanto a las opciones a la parrilla, una de las especialidades de don Francisco, los precios van desde los ¢5.500 (pechuga de pollo monterrey bañada en salsa con champiñones, tocineta, mozzarella, ensalada verde y papas fritas) hasta el imponente chuletón de cerdo con casi un kilo de carne a la plancha, en salsa barbacoa y dos acompañamientos por ¢8.900.

A comer

Aunque tengo un apetito enorme y una panza que lo demuestra, tenía que escoger solo una cosa porque imposible comerme todo en una sola visita.

Como buen fan de las hamburguesas, me decidí por una de las tres del menú. La elección de este aprendiz de comelón profesional fue la Buenos Aires. La bautizaron así porque su torta es una combinación de carne de lomo de aguja, entraña y chorizo argentino.

Además se acompaña con tomates rostizados, champiñones y queso mozzarella, todo servido un pan de la casa, nada de esos panes de hamburguesa industrializados que se desarman en 4 segundos.

Lo que me gustó de la Buenos Aires

Su sabor a carne y chorizo, realmente se siente que es una torta distinta, un sabor intenso que todo amante de la vaca disfrutará.

Los ingredientes se sienten frescos, por ejemplo los champiñones. No son de lata, se sienten con su textura original y eso es muy agradable. Por otro lado el pan es ideal para esta hamburguesa, porque es fuerte y soporta los jugos de la carne, el aderezo y el tomate sin que se ponga húmedo y se desintegre paulatinamente.

Si usted no es fan del chorizo, no se la recomiendo porque  definitivamente ese sabor está bien marcado en la torta. Todo está bien en esta hamburguesa, aunque creo que el pan es muy grande para lo que lleva en su interior, tal vez podrían valorar hacer una versión de menos gramos pero insisto esto es solo la opinión de un comelón como yo que no sé nada de cocinar solo de comer.

Luego probé el Burrito Escondido ¢3.800, que me parece que debería ser más caro de lo que lo venden, porque llega servido con una generosa porción de ensalada verde con palmito, es de un muy buen tamaño y está relleno con una excelente porción de carne mechada.

Les aseguro que he probado algunos ligeramente similares, porque no hay dos iguales, con precios que superan los ¢5.000.

Y por último a la mesa llegó otra de las hamburguesas, la chori-burguer. Esta no la probé yo, sino mi buen amigo Héctor Vega, uno de los que se sumó a la aventura.

En lo visual les puedo decir que se veía muy bien, de hecho parece de mayor tamaño que la Buenos Aires. Esta se elabora con un filete de pollo y chorizo relleno de queso, lechuga, tomate, pepinillos, queso mozzarella y aderezo de la casa.

La calificación general de mi amigo fue buena, aunque me comentó que cuando le puso más mayonesa artesanal en el interior, por decisión propia,  logró que su sabor fuera el que estaba esperando.

Por cierto, la mayonesa del Rinconcito Escondido merece un apartado especial. Es deliciosa y desde luego que es un secreto de la casa, que si me lo revelan tendrían que matarme. Lo bueno: don Francisco la va a poner a la venta en unos días para los que nos enamoramos de ella.

 

Yo Opino

Cierro este post con una breve reflexión gastronómica. Los lugares como El Rinconcito Escondido son de esos que uno se alegra en descubrir por varias razones:

  • El sabor de la comida es bueno, se nota que no es un lugar más de los muchos que hay.

  • El servicio hace sentir a los comensales bien atendidos

  • Los precios son verdaderamente justos, incluso creo que se da más por el dinero que uno paga en algunos productos. Uno no sale con la idea que pagó muy caro para lo que comió.

  • El lugar es acogedor, sencillo.

  • Al frente está un apasionado de la cocina, como él dice no es chef, pero cocinar es algo que le apasiona y el resultado se refleja en las caras de satisfacción de los clientes.

  • Ver a una familia emprender un negocio, hacer ricos productos, ofrecer una propuesta de valor clara y con sueños de crecer porque confían en que lo que hacen es bueno.

Si quieren ir les cuento que El Rinconcito Escondido está en Barrio Córdoba, De la entrada del parqueo de pequeño mundo 75 mts este, 100 sur y 25 este, estamos en waze. Abren de martes a domingo de 5:30pm a 10 pm. Teléfono 8510-0543.

Los pueden encontrar en Facebook como @rinconcitoescondidocr

 

Facebook Comments Box