Furca: Así es la experiencia en uno de los restaurantes más reconocidos de la capital

Autor: 
Melvin Molina / melvin@elsartencaliente.com

Muchas veces me preguntan por restaurantes especiales para ir a celebrar alguna ocasión especial. Un aniversario de pareja, una pedida de mano, una firma de un divorcio, lo usual.

 

 

Desde luego que no hay una respuesta idéntica para cada caso, pero desde luego que hay lugares donde uno sabe que se encierra algo especial justo para algo así.

 

Por eso hoy les quiero contar cómo es la experiencia de comer en Furca, uno de los restaurantes referencia de la capital, incluso algo aspiracional, donde la carne de res tiene un lugar privilegiado.

 

Fui justamente porque celebraba mi cumpleaños 40, un hito que merece un lugar que no se olvide. 

 

La experiencia global fue muy buena, aunque desde luego como cualquier lugar tiene cosas mejores que otras.

 

Empecemos por el plato principal. Un pato confitado en una salsa demi-glace ¢11.400 acompañado de mini vegetales salteados ¢2.800 y un hongo relleno de aceitunas en salsa cremosa ¢2.800.

 

El plato se conforma de dos piezas de pato, por una parte la pechuga, sin hueso y por otra parte el muslo. La pechuga estaba a término medio, esto es cocida casi crocante en su exterior y desde luego jugosa en su interior.

 

El pato tiene un sabor intenso, fuerte y la salsa demi-glace le acompaña bien. La pechuga tiene ese agradable gusto de su corteza cocida, mientras que a cada bocado la suavidad de su interior crea un contraste agradable. 

 

Confieso que me gustó aún más el sabor del muslo, su punto de cocción y la facilidad con la que la carne se desprendió. Eran en total cerca de 400 gramos. Del hongo muy bien, algo saludable, y para los que amamos las aceitunas de maravilla.

 

Los vegetales mini crocantes igualmente bien como guarnición. Aunque creo que con solo una de las dos opciones habría bastado.

 

 Como entrada disfrutamos un plato llamado raclete, que es una combinación de chile morrón, pepinillos, echalots, zuquini, papa, espárragos, picaña ahumada bañados en una capa de queso raclete ¢7.200. 

 

Por ¢3.000 adicionales le agregamos 100 gramos de lomito. Es una opción ideal para compartir, el queso va muy bien con la carne, la papa y espárragos. El queso fundido tiene una magia que da vida a todo lo que toca.

 

Y como segundo plato fuerte mi esposa probó el risotto de mariscos ¢11.800 con camarón jumbo, trucha, mejillones, alcaparras y eneldo. Además, llega con unas láminas de queso que le aporta textura y sabor.

 

Lo probé, debo decir que a mi me gusta un poco más cremoso, sin que eso signifique que esté mal. La porción es la apropiada y se nota que los ingredientes son de buena calidad, no debería ser de otra forma.

 

 

La experiencia

 

Furca es un lugar lindo, una decoración agradable y un entorno bien cuidado con su decoración. Eso explica detalles como que es mejor reservar porque es posible llegar y no encontrar campo.

 

Además, recuerden que cuando uno paga por un plato no solo paga por los ingredientes y su cocción, paga la mesa, la cubertería, la música, la decoración, etc.

 

Otro detalle curioso es que en Furca todo te lo venden por separado. Por ejemplo, yo pedí un pato, pero los contornos se seleccionan y cobran adicional.

 

Tienen un detalle muy bonito con el pan, te llega en una caja muy bien diseñada, y eso le suma a la experiencia.

 

Hay dos detalles que a mi, a Melvin Molina, no le encantaron. Es mi opinión y no digo que esté mal solo siento que como cliente eso no me dejó satisfecho.

 

Lo primero es que aunque el servicio en la mesa es bueno, me quedó debiendo que nos explicaran que los productos se piden todos por aparte. Al menos deberían preguntarlo.

 

Sé que lo saben porque en una mesa cercana, con unos seis o siete comensales, no recuerdo, el salonero les explicó con lujo de detalles etc. Quiero creer que no fue porque esa mesa de extranjeros les dejaría más propina, lo que hizo que a ellos los atendieran con más cuidado y esmero.

 

Lo segundo, algo tonto quizás pero que para mi importa. La cantidad de luz es muy baja, yo entiendo eso de crear un ambiente cálido, pero cuando usted ve que hay personas que tienen que sacar sus celulares para iluminar el menú y poder leer las opciones es porque algo no está funcionando bien.

 

Recomendaría el lugar, sí. Volvería a pedir el pato: No. Me gustó más la experiencia en otro restaurante. Pero de seguro volveré por un buen trozo de carne de res.

 

Ellos se encuentran en Rohrmoser, detrás de la Nunciatura. Abren todos los días, de 12 mediodía a 12 medianoche, excepto domingos que cierran a las 5 pm. Teléfono para reservas 2220-4909 o los puede encontrar en Facebook e Instagram como @furcacr 

 

 

 Este soy yo, disfrutando de mi copa de vino y celebrando mis 40 años en el restaurante Furca.

 

 

Facebook Comments Box