La verdad sobre El Comidista en 3 minutos

Autor: 
Melvin Molina melvin@elsartencaliente.com

La auténtica y pura verdad sobre el comidista es que se trata de una venta de comida (llámelo street food, comida rápida, comida de soda con estilo) a la que vale la pena visitar.

Es un restaurante donde lo principal es la comida. Hay que decir que tiene una decoración “cool” con algunos detalles al estilo “Pinterest” pero, donde eso no es lo importante; ahí lo principal es la comida.

Hagamos un paréntesis 

El Comidista es un emprendimiento de los hermanos Alberto y Francisco. Ellos decidieron que valía la pena buscar cumplir el sueño de tener un negocio propio; ambos sabían que tenían que intentarlo, porque de lo contrario nunca sabrían si funcionaría.

Por eso, uno cocinero experto con formación académica en su campo, y el otro conocedor de temas de mercadeo, le entraron al proyecto.

Juntos hicieron lo que hay en su negocio como la barra, las mesas, escogieron los colores, pintaron y muchos otros detalles. En estos 24 meses de trabajo, otros integrantes de la familia se sumaron al esfuerzo: Por ejemplo la madre hace pupusas (ese manjar salvadoreño que muchos ticos amamos), mientras que una hermana se encarga de postres.

Mi buen amigo Héctor me comentó en la visita que les hicimos, que El Comidista podría estar en la zona de barrio Escalante y competir con mucha de la oferta de esa popular zona. Pero, mejor que no están allá, porque eso les permite tener precios competitivos y llevar un sabor propio a otra zona de nuestro querido Chepe.

Regresemos a la comida

Llegué al comidista por una amable invitación de sus propietarios, a través de mi amigo Héctor. Dejo patente ese hecho porque sin duda ellos fueron muy atentos durante la visita y se esmeraron en que todo saliera perfecto.

No dudo que sea igual con cualquier otro comensal, pero, siempre me gusta aclararlo porque en otros momentos hacemos visitas sorpresa en las que pagamos nuestros platos y nadie sabe que estamos ahí para escribir algo para el blog, por lo que nadie pone especial empeño en que todo sea impecable.

Dicho lo anterior, en la visita probamos una de las famosas pupusas del lugar. Bien cocidas, con queso frijol y chicharrón, con su correspondiente curtido para acompañar y yo de antojado le añadí algo de chile y el resultado fue bien bueno.

Cuando pregunté por una opción de las favoritas de los clientes, sin dudarlo me recomendaron el “sanguche” de chancho mechado (¢4.000 en combo).

Cuando lo probé entendí fácilmente por qué es uno de los preferidos de los clientes. Viene en un delicioso pan chapata del que soy absolutamente fan (los más puristas dirán que se dice ciabatta, pero la RAE lo acepta castellanizado), luego Alberto lo complementa con queso mozzarella y para cerrar la deliciosa carne de cerdo mechado.

Ese chancho tenía muy buen sabor, esa mezcla entre notas ligeramente dulzonas y lo salado. La cantidad de carne también es de resaltar, porque uno siente que de verdad tiene carnita.

Yo lo disfruté en combo con unas papas en gajos, que me parece son una opción adicional o un extra (no estoy seguro), y les robé un aderezo de aguacate que usan para otros propósitos, pero que estaba muy buena.

Como solo tengo un estómago, aunque a veces quisiera tener más como las vacas para comer más, hasta ahí pude disfrutar.

Por eso de los otros dos platos que llegaron a la mesa solo puedo contarles las generalidades. Uno de ellos fue la “Deshamburguesa” (¢4.800), un nombre muy singular para este clásico.

Una gran torta de res acompañada de un hashbrown, una cama de lechuga, tomate y cebollas caramelizadas en miel de maple y un aderezo casero de mayo-ajo (mayonesa con ajo). Todo esto en dos porciones de pan broche que se ve que resiste todo ese sabor.

La hamburguesa impresiona, porque tiene un buen tamaño, y además incluye su porción de papas fritas.

La otra comida en la mesa, la que de hecho probó el señor Héctor, era una quesadilla de chancho mechado. Digamos que es la opción ligera, con menos carbos, del sanguche que probé.

Si el mío estuvo muy bueno, no dudo que en versión quesadilla esté igual.

En El Comidista Francisco y Alberto tienen un menú que tiene distintas quesadillas, pupusas, hamburguesas, ensaladas, cinco tipo de sanguches y antojos para el que quiere comer algo rico pero no quiere tanta comida, como unos enyucados o aros de cebolla.

Si se les antoja visitarlos, ellos están 300 metros al sur de la Municipalidad de Tibás, sobre la vía principal. Los pueden llamar al 4082-5755 y los encuentran en Facebook e Instagram como @elcomidistacr

 

 

 

 

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