Sartén Caliente viajero por tierras argentinas

Autor: 
Melvin Molina (melvin@elsartencaliente.com)

Un país -también- se conoce por su comida. Y eso lo viví en un reciente viaje que realicé a Buenos Aires, Argentina.

Debo decir en primer lugar que comer carne es cosa desde lo cotidiano en casa o en la calle, hasta restaurantes con estilo.

Pero vamos por partes, como cuando se elige el corte de una vaca.

Cuando visité Buenos Aires quedé impresionado por su tamaño, tanto que una de las primeras cosas en las que hago énfasis es en hablar de gastronomía de esa ciudad, porque Argentina es mucho más que su capital y su comida debe ser tan amplia y diversa como su territorio.

Si tuviera que decir cuál es la comida con la que más me encontré en este viaje a tierras porteñas tendría que citar a:

  • Pizza
  • Pastas rellenas
  • Carne de res a la parrilla
  • Milanesas
  • Supremas
  • Choripanes
  • Facturas (repostería)

 

Y en menor escala

  • Quesos
  • Fiambres
  • hamburguesas

 

Desde luego esta es mi experiencia, que fue corta (unos 10 días) y que sin duda le falta montones por recorrer.

Me encantaría hablar de la experiencia completa, sin embargo me centraré en unas de estas porque me interesa que usted, amable lector, continúe hasta el final de esta entrada.

Domar la fiera

Yo quería comer buena y mucha carne, esa era mi misión. Por eso mis buenos amigos Paula y Esteban me llevaron a conocer Fiera Parrilla Urbana. Es un lugar bonito, muy al estilo Pinterest.

Pero más importante que su decoración, la carne!

A veces vemos por tiquicia restaurantes argentinos con 10 o más cortes. Ahí el menú era mucho más pequeño. Tres cortes de res: Ojo de bife, entraña y el clásico de clásicos el Asado de tira, que no es más que costilla de res, pero desde luego una muy especial.

La carne sin duda muy buena, suave, jugosa. Es que es difícil fallarla en uno de los países donde la carne es un bien nacional del que muchos se enorgullecen.

Yo probé la entraña, y solo puedo decir que llegué al éxtasis durante unas horas. Desde luego sumado a una atmósfera donde la carne y la parrilla se respira hace que fuese más placentera la experiencia.

Desde luego que le metí el diente al asado, ese corte de costilla de res suave, con el hueso y de gran sabor. La verdad es que los ticos (en la mayoría de los casos, siempre hay excepciones) no estamos acostumbrados a comer la costilla. Siempre la comemos en sopa olla de carne.

Sin embargo, es un corte que hay que descubrir, porque bien preparado tiene un potencial enorme.

Otro detalle interesante de mi experiencia carnívora es comprobar como las papas fritas son el complemento predilecto para un buen corte jugoso.

La reina Milanesa

En casi todo restaurante la venden. puede ser a la orilla de la calle, en una parrilla o en un lugar de esos que solemos llamar finos.

Lo cierto es que la milanesa, esa comida que se prepara con un filete de carne bien delgadito para luego ser empanizado, es un protagonista siempre presente.

Yo probé varias, algunas en cafés, otras en un food court, pero la más memorable fue la que probé en El Antojo.

Este lugar tiene fama hecha por ser el ganador de un concurso organizado por la ciudad de Buenos Aires, desde entonces tiene el derecho de decir que ahí se come la mejor milanesa de la ciudad.

Las milanesas de oficio vienen sobre una cama de papas fritas y encima se pueden ordenar con diferentes opciones. 

Lo singular de este lugar es que tienen una que es XXXL, ideal para comérsela entre cuatro personas y a veces no lo logran.

Ustedes que creen, esa fue la que pedí junto a mis anfitriones de la noche Karen y su novio Franco. Es tan grande que se puede pedir combinada, cual pizza.

Las opciones son distintas, algunas llevan salsa de elote, otras jamón, queso, salsa de tomate con guisantes, huevos fritos, tocineta, salsa barbacoa, aceitunas y cebolla.

Antes de dimensionar el tamaño de la milanesa, yo juré que iba a pedir una solo para mi. Mis amigos me vieron algo dudosos de mi afirmación.

Fue suficiente con ver una que llegó a una mesa cercana para constatar que lo que estaba pensando era una locura.

La carne es suave, tanto así que para cortarla te traen un cuchara. Eso es muestra de la confianza que tienen en su receta.

Al final batallamos para acabar con ella y muy a mi pesar, sobró una porción que ninguno pudo acabar.

De este plato me gusta su apanado en combinación con salsas a base de tomate y huevo. Qué les diré, esa combinación es muy buena.

El rey Dulce de leche

Un apartado final para un gran protagonista de dulces momentos en la gastronomía argentina: El dulce de leche.

En Buenos Aires un postre es cualquier receta medianamente dulce con una pelota de dulce de leche. Diga flan, queque, helado, solo póngale una porción de este manjar y ya tiene un postre argentino.

Los envidio, es un sabor delicioso, y no sé cómo le hacen para mantener la línea con esos postres tan intensos.

 


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