Una hamburguesa a mi manera sí es posible (o de la importancia de ser como Ricitos de Oro al buscar comida)

Autor: 
Melvin Molina

De seguro leyeron o escucharon o incluso buscaron en Google la historia de Ricitos de Oro. Esa niña que se metió en la casa de los tres ositos y probó las camas, los sillones y hasta la comida hasta que finalmente eligió cuál era la que más le gustaba.

Bueno, estaba pensando justo en ella cuando este 30 de octubre visité Hamburguesía, en Cronos Plaza. Cuando tenía el menú al frente recordé las muchas veces que he querido una hamburguesa pero normalmente nunca está la que exactamente me gustaría en ese momento.

A qué me refiero, a veces alguna me gusta, pero quisiera que tenga tocinera en lugar de jamón, champiñones en lugar de queso Turrialba, mayonesa en lugar de salsa BBQ y así un largo etc.

En Hamburguesía encontré esa oportunidad de hacer, de crear la hamburguesa a mi manera, cómo yo quería y no tenía que apegarme a un repertorio (menú) que era imposible de variar.

En esta parte debo darle gracias a mi buen amigo y compañero reciente de aventuras culinarias don Héctor Vega, quien me llevó a Hamburguesía. Él tiene planeado este 31 de octubre hacer un programa de radio especial desde el lugar (Héctor es además el responsable del programa Back To Basics de la emisora 959) y me invitó a que fuéramos a conocer el lugar y sus hamburguesas para contarle la experiencia a todos ustedes.

Bueno no saben cuánto le agradezco a el señor @soyHectorVega, porque fue una gratísima experiencia.

Pausa histórica

Gracias a Google e Internet hoy sabemos que existen distintas hipótesis acerca del origen de este (en la actualidad) mundialmente famoso plato de comida. 

Unos dicen que nació en Hamburgo, Alemania. En esa ciudad, en el siglo XVII (según BBC.COM) se preparaba un plato muy básico: En un pan redondo que se partía por la mitad, al que los lunes lo rellenaban con los trozos de cerdo que sobraban del domingo y además le ponían tomate y salsa.

¿Suena muy similar a lo que hoy conocemos verdad?, Otros dicen que en Winsconsin, Estados Unidos, en el siglo XIX, un señor vendía filetes de Hamburgo (ojo que nuevamente nos aparece una referencia a esta ciudad alemana) en una feria, algo así como unas fiestas patronales ticas.

Claro, no era muy cómodo andarse comiendo un filete redondo de carne en las manos, mientras se caminaba. Por eso al genio se le ocurrió que si ponía su creación entre dos pedazos de pan sería más fácil.

Una más para la colección. Citan historiadores que en el siglo XVIII en Nueva York (que según muchos recordaremos por lecciones de historia es un puerto), que emigrantes alemanes pusieron unos puestos, tramos, street food que llaman hoy los muy pro, dónde le vendían a los marineros que venían de Alemania filetes cocinados al estilo Hamburgo, como para que se sintieran en casa.

La sartenista especial

Hamburguesía tiene varias opciones en el menú, desde las pequeñitas hamburguesas, las medianas conocidas como las Meninas y las que son como mi apetito: Enormes.

La dinámica para hacer una de estas creaciones es el inicio de algo bueno, donde la creatividad reina.

En el menú, al final, viene una hoja de papel con el título “MI CREACIÓN”. El comensal, guiadlo previamente por recomendaciones del personal del lugar, se entera que puede seleccionar un tipo de carne, un tipo de queso, cuatro guarniciones y 2 salsas. Esto en la creación básica, pero puede añadirle cuantos extra desee, por un costo adicional.

Lo primero es el término de la carne, pensado especialmente para quienes piden carne de res. Yo les recomiendo bien cocido, porque según me explicó una experta en carnes, de no ser así existe un ligerísimo riesgo de contaminación.

Lo segundo es seleccionar el tipo de proteína entre mezcla con carne Angus, pavo, pollo, pulled pork o vegetariana. El tamaño de la torta es de 114 gramos, excepto la de res, que también se pueden pedir en tamaños de 226 gramos o 453 gramos (una libra).  

Yo les soy sincero, me vi tentado a pedir uno de 453 gramos, pero me sentí un poco intimidado. Además de eso quería salirme de la rutina por completo y por eso elegí la de pulled pork o cerdo desmenuzado.

Llega un momento crucial: El pan, digo que es crucial porque no solo se debe elegir por su sabor o mezcla de ingredientes, es que tenés que elegirlo pensando en el tamaño de la torta y que este soporte bastante bien lo jugosa que pueda ser tu hamburguesa.

Las alternativas son blanco, integral, sin gluten o pan de pretzel. (Tienen una alternativa de cama de lechuga para reemplazar el carbohidrato). Mi experiencia con el pan pretzel es bastante buena, siempre es resistente, consistente a pesar de los jugos y su color es visualmente atractivo. Parece dulce al verlo, pero no lo es y esa belleza externa dan ganas de pegarle un mordisco casi de inmediato.

Los quesolovers tienen nueve posibilidades para su hamburguesa perfecta como el cheddar, feta, suizo, mozzarella fresco, Monterrey Jack, Brie, blanco bajo en grasa, Gouda o el todo poderoso Blue cheese.

Guarniciones, son en total 16 las opciones: desde los jalapeños, lechuga, tomate, pasando por otros más alternativos como la arúgula, el guacamole la espinaca o bien los clásicos tocineta o pepinillos. Y bueno, si alguien quiere también huevo frito, pero ya saben lo que pienso al respecto.

Para mi pepinillos, tomate, hongos salteados y tocineta. Además, con dos salsas a elegir libremente, yo quería la mezcla de alioli de culantro y el alioli de chipotle, porque me gusta el gusto ligeramente picoso.

Y desde luego ese fiel compañero de una hamburguesa, unas papas fritas. También las hay en gajos, camotes fritos, aros de cebolla o ensalada para el que quiere aplicar eso del que peca y reza empata.

Tarea dura

No fue sencillo entrarle a la sartenista, era enorme y mi quijada tiene un límite. La aplasté un poquito y tuve mucha paciencia. El resultado fue una hamburguesa que estaba jugosa, el tomate tenía buena parte de esa responsabilidad. La tocineta le daba una textura crujiente que me encanta y el queso, la verdad lo esperaba más intenso, porque es un queso de al menos un mes de maduración. Pero eso es lo de menos.

Para quienes se preguntan por el precio, esta creación tiene un costo de ¢7.995, la bebida es por separado. Igual recuerden que hay otras opciones más accesibles como las Meninas, que cuestan menos de ¢5.000.

Imagino que al igual que a Ricitos de Oro, a ustedes les ha pasado que han tenido que probar y probar hasta encontrar justo lo que los complace ¿cierto? Hamburguesía se muestra como una buena alternativa para crear una hamburguesa a la medida, pueden probar y en la de menos les pasa como a esa niña que encontró lo que la hizo sentirse a gusto.

Hamburguesía está en distintos puntos del país, Cronos Plaza Pinares, Avenida Escazú, Jacó Walk y Plaza Real Alajuela. En Facebook encontrarán toda la información Facebook.com/hamburguesiacostarica/

 

 

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