Helado de camarones: México versus El Sartén Caliente

Autor: 
Melvin Molina

Puesto de nieves con distintos sabores como camarones, en Dolores Hidalgo

No es broma, en México me encontré con helados tipo nieve de sabor de camarón. También de pulpo y jaiba. Nadie me lo contó, no es una leyenda urbana, no es ficción.

Pero vamos por partes. La semana anterior llegué a México a disfrutar de unas vacaciones junto a dos maravillosos amigos. Juntos, dos locales y un tico, nos fuimos hasta el estado de Guanajuato para disfrutar de las maravillas de estas tierras.

Como parte del tour visitamos el municipio de Dolores Hidalgo, la cuna de la Independencia. Para la mayoría de turistas los atractivos de este llamado ‘Pueblo Mágico’ puede residir en visitar la tumba de José Alfredo Jiménez, la casa museo de los familiares de Miguel Hidalgo y Costilla o bien comprar la abundante cerámica a buen precio.

Sin embargo para este comelón periodista fue difícil resistirse a la curiosidad de los helados de sabores exóticos. Como si fueran cantos de sirena me acerqué, un poco incrédulo lo acepto, a uno de los expendios de nieves.

Son puestos muy sencillos, pero populares. Su variedad de sabores sería toda una competencia para POPS o Dos Pinos, algunos tan atractivos como arroz con leche.

Pero el reto era probarel de camarón. Pedí una muestra al vendedor y con esa cucharada fue suficiente para vivir la experiencia de un marisco transformado en helado.

¿A qué sabe? Digamos que usted toma un ceviche de camarones, le pone mucha salsa de tomate tipo ketchup y lo mete a la licuadora. El resultado de eso lo pone al congelador y ahí tiene su helado.

Les mentiría si les digo que sabe riquísimo, mi paladar fue rebelde y no aceptó más que aquella cucharada de muestra. Es extraño sentir que se come un ceviche de camarón congelado, pero si se vende es porque debe tener demanda.

Al final elegí una copa de helado de queso, siempre exótico para mi gusto, pero sin llegar a los extremos. Su sabor era más bien dulce, digamos que lo primero que se me vino a la cabeza cuando lo comí fue un cheesecake.

Mientras escribo estas líneas me cuestiono si debí o no comerme toda una copa de helado de camarones y sigo pensando que tomé la mejor decisión. ¿Ustedes se atreverían a probar este o alguna otra nieve de mariscos?

Ya les contaré más de mis aventuras mexicanas.

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