Tres antojos imperdibles cuando vamos al Puerto

Autor: 
Melvin Molina

Quienes tenemos más de 35 años posiblemente recordarán cuando en los 80s y parte de los 90s aparecían en pulperías, postes de electricidad y los buses una hoja casi siempre escrita a mano y luego fotocopiada que decía: Gran Excursión a Puntarenas, la que llegaba al Paseo de los Turistas o con suerte a las famosas playas de Doña Ana.

Desde siempre Puntarenas es el destino playero clásico del tico, yo incluso recuerdo que uno de mis primeros viajes allá lo hice en tren cuando el servicio se ofrecía con normalidad.

Todos recordaremos algo que nos gustó o impactó de esas primeras aventuras infantiles. Yo especialmente recuerdo comerme un vigorón compartido entre mis tíos y primos a la orilla de la playa. Y fue justamente en busca de esos recuerdos lindos de un pasado que no volverá es que fui recientemente a la Perla del Pacífico y hoy les traigo mis tres imprescindibles en un viaje al puerto.

Vigorón 

Un clásico con más de 30 años de historia y hasta polémica. Uno de esos platos que los ticos defendemos como nuestro y nicas hacen lo mismo. Posiblemente es tan de ellos como nuestros.

Lo usual, lo tradicional, es que se prepare dentro de una hoja de almendro que convierten en un cono. Hay quienes lo comen en plato plástico, pero así es como comprarse un boli y tomárselo en un vaso.

Los ingredientes tradicionales del vigorón ¢3000, una ensalada de repollo, yuca hervida, trozos de chicharrón de carne y chicharrón de concha (quien sabe si en Cañas hacen vigorones con chicharrones borrachos, como nunca los he visto seguirán siendo una leyenda urbana para mi) y según doña Aura (vendedora con varias décadas de trabajar en el Paseo de los Turistas) el secreto es el chimichurri o pico de gallo.

No creo que a estas alturas exista alguien que no sepa al menos qué es un vigorón, pero por aquello les cuento que una vez preparado el cono se le pone una base de repollo, luego llega la yuca, sigue la carne y como cierre de lujo el pico de gallo.

Para comérselo sobran lugares, solo recorran caminando el Paseo de los Turistas y tendrán muchas opciones, algunas visualmente más lindas que otras. Y también seamos claros, esto sí es street food, por eso no se pongan en delicadezas con eso de que hay que usar las manos o que se chorrean.

Arroz con camarones

Desde luego que no es una receta típica de Puntarenas, imposible de imaginar quién es el autor del arroz con camarones o en qué país. Pero es cierto que ir al Puerto es la ocasión ideal para comerse uno y mejor si es rico, de esos que invitan a volver.

Desde que salimos de Heredia teníamos claro dónde ir, al menos mi esposa lo tenía por recomendación de una profe. La forma de ubicar el lugar era sencilla: A la par de las letrotas que dicen Puntarenas, donde está la sillota.

No fue cuento, seguimos por el Paseo de los Turistas hasta que aparecieron las letrotas. A la par estaba el kiosko El Sesteo y dentro una enorme silla que dice I Love Churchill.

Sentados a la mesa pedimos los camarones con arroz, ¢6000, el plato llega con ensalada de repollo, lechuga, tomate, pepino y limón. Unas papas fritas y una porción de arroz coronada con camarones.

Tengo que decir que estaba abundante en camarones, me sorprendió porque pensé que eran de los lugares que le ponen los camarones por encima y cuando uno va disfrutando la comida estos no se vuelven a asomar.

El arroz tenía buen sabor y encantado volveré por otro en el futuro. Además, lo probé con una de las mejores bebidas de mundo mundial: un agua de pipa servida en la pipa.

Lo único que tal vez hace de la experiencia algo ligeramente no grata es que entran cientos de vendedores ambulantes que te ofrecen lotería, morronga, cajetas y mil chucherías.

El Churchill

Lo mejor para el final, como casi todo en la vida. Otro imperdible porteño es el Churchill.

Sobre este postre conozco una historia, se dice que un señor hace muchos años acostumbraba ir por las tardes al Paseo de los Turistas y se pedía un copo a los que hoy muchos conocen como granizados. Con la particularidad que le ponía otros ingredientes como frutas o helado.

Ese señor tenía gran parecido con el célebre político Sir Winston Churchill, Primer Ministro de Inglaterra que una vez dijo: “¿Tienes enemigos?, bien, eso significa que alguna vez en tu vida has luchado por algo”. 

Entonces como se parecía a Winston, el amigo de Lilibeth, entonces los coperos bautizaron este postre así. Al menos eso dice la leyenda.

Lo cierto es que es una bomba de azúcar que hay que comer mientras la salud lo permita. El granizado de sirope de cola es la base, se le añade leche en polvo, leche condensada, helados, frutas en trozos y barquillos. 

 

 

 

 

 

Mi cara de felicidad por comerme un vigorón a la orilla del mar.

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