Don Pascualón: Pasión por la paella “De verdad, verdad”

Autor: 
Melvin Molina melvin@elsartencaliente.com

En ocasiones uno trata de recordar de dónde conoció a alguien. Yo estuve tratando de recordar cuándo fue la primera ocasión en que conocí a Pascual Martorell, valenciano, comunicador, paellero y a su esposa Annie, venezolana, sonriente, diseñadora creativa, madre de dos hijos.

Tampoco pude identificar cuándo escuché por primera vez el nombre de Don Pascualón Paellas a Domicilio, empresa que ambos crearon en Venezuela y que en Costa Rica llevan varios años deleitando paladares.

Lo que si me queda claro, y quien me diga lo contrario miente, es que Don Pascualón es un apasionado por la paella valenciana. Y aunque en otras partes del mundo decir paella valenciana es redundar, para muchos era algo desconocido que la paella original, primigenia es la de Valencia, España.

Por eso es que quien habla de esta tradicional comida con Martorell le escuchará decir en no pocas ocasiones, que son unos defensores de “la paella de verdad, verdad”, la valenciana.

Tan justificado está esa pasión de esta familia, que recientemente Don Pascualón Paellas a Domicilio o lo que es lo mismo Pascual y Annie, ganaron la semifinal nacional del Concurso Internacional de Paella Valenciana, que se celebrará en Sueca, España, en unas semanas.

La historia de ellos es de esas que inspiran, una pareja que encontró una forma de ganarse la vida mediante la pasión de un español que a los 13 años cocinó solo su primera paella.

Venezuela tuvo que quedar en el pasado, está de más las razones por las que alguien pudo migrar de este hermoso pero herido país suramericano. En Costa Rica no solo nació su hija menor, sino que esta familia le agradece a la seguridad social por salvarle la vida.

Y seguro por ese agradecimiento es que es en este país donde Don Pascualón lleva su trabajo a nuevos y altos lugares. Además de ganar el concurso nacional, que le da pase directo a la final del certamen más importante del mundo de la paella valenciana, ya eran merecedores del premio Flying Paellamaker, que les dio Wikipaella.

Ese reconocimiento dice que Costa Rica es uno de los 300 lugares en el mundo donde se puede comer auténtica paella valenciana (bueno eso si se la compran a Don Pascualón).

Retos le quedan mucho a esta empresa, pero van por buen camino y nos recuerdan que cuando hacemos bien las cosas la vida nos premia.

Espero que nos representen como país al más alto nivel en España, y de paso que los paisanos de Martorell vean como uno de los suyos triunfa con su paella al otro lado del Atlántico.

 

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